domingo, 29 de noviembre de 2015

El Cuerpo Desvelado






Estuve 15 años hablando con Roser una conversación que siempre quedó interrumpida. El primer día me regaló su poemario y encontramos un mundo afín. Arte, palabra e instante, suburbios y sombras. Hablamos mucho, todos los días hasta que los días nos separaron. Tras años, la charla siguió en una inhóspita ciudad castellana. Coincidimos pocas horas pero hablamos y hablamos. Arte efímero, familia, malquerencias, poesía, trabajo, tejidos. Luego nos volvimos a encontrar y me enseñó las reservas de un museo textil. Acotó métodos de almacenamiento, registro y conservación de vestidos, y tomando café nos prometimos colaboraciones y montones de palabras. Cogimos la costumbre de vernos una o dos veces al año. Roser te escrutaba con la mirada, te desnudaba y te acompañaba hasta la cuerda floja. No nos contábamos mucho en esos encuentros, aunque siempre lo suficiente como para desequilibrarnos. Un día me invitó a hablarles a otros sobre mis métodos y maneras, sobre cómo sostener un arte funambulista hecho de alientos y susurros. Otro día me visitó en el museo en el que yo trabajaba y me heló la sangre contándome que su cuerpo había quedado desvelado, y que por eso cosía piedras y enfundaba muñecas. Y entonces ya, cada vez que nos veíamos, nos dolía un poco hablar del instante, la poesía y el cuerpo nublado. Y pensé en hacerle a Roser un traje mágico, una funda de cuerpo grandote en la que esconder su menudo cuerpecito, y corrí a decírselo. Y mis hijas dibujaron mi silueta sobre tissue, y recortaron, y quedé un poco embobado con esa silueta que me mostraba lo frágil y vulnerable que es todo. Y busqué un día mágico para dibujar el anverso de la silueta con la que coser la funda grandota. Pero el día no llegaba, porque en la vida de un buscador de susurros no hay mucha magia, aunque si bastante ensimismamiento. Y pasó un año y llamé a Roser para seguir con nuestra charla interrumpida, y dibujar con su ayuda la segunda parte de la funda. Pero Roser no me contestó.



El Cuerpo Desvelado. EspaiDOS. Terrassa, 2015.


El cuerpo desvelado (2011-2015)



(Dibujo y texto del catálogo Diàlegs amb Roser López Monsò. Col.lecció Art/Terrassa Nº4. Terrassa, 2015)

martes, 24 de noviembre de 2015

Exposición homenaje a Roser López



Exposición homenaje a la poetisa Roser López Monsó (Terrassa, 2015)


Un año después de la marcha de Roser López Monsó, el artista Juan Carlos Estudillo y el Ayuntamiento de Terrassa nos convocan a una exposición homenaje. Preparo la performance El Cuerpo Desvelado.
                             



viernes, 20 de noviembre de 2015

INCÒLUME. Museu Nacional, 2015

Montaje museográfico de INCÒLUME, exposición de naturalezas muertas del Siglo de Oro español. Juan van del Hamen, Pedro de Camprobín, Juan de Arellano, entre otros. 

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida

(c) Museu Nacional d'Art de Catalunya / Marta Mérida
                                   

lunes, 9 de noviembre de 2015

Marató del Montseny 2015 (mi última maratón)









Se cierra un ciclo. Empecé a correr con 13 años en competiciones escolares. He trotado toda la vida en todos los lugares donde viví. En casi todos mis viajes me llevo el calzado deportivo y salgo a trotar. Correr es una manera de mirar, es dibujo. Desde el año 2004 corro por el Montseny o la Costa Brava, todas las semanas. En el 2012 opté por poner a prueba los límites, apuntándome a varias carreras de montaña. He corrido dos maratones y una decena de competiciones menores. Después de esta última maratón, he decidido dejar de competir. Seguiré corriendo, pero sin dorsales, entre bosques, por los senderos que bordean el Mediterráneo, sobre las nieves del Pirineo, en las laderas escocesas, pero ya nunca más con cronómetros ni entrenamientos.