viernes, 23 de septiembre de 2011

Los filósofos llorones

“La verdad no reside in interiore homine, en la asfixiante autarquía de la interioridad, sino en la confrontación de esta última con los demás, con las cosas, los colores, los olores, los hechos, los alimentos, las funciones fisiológicas, el sudor y los callos en las manos”. El Infinito Viajar. Claudio Magris (Anagrama, 2008).
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El cosmos descarrila y los filósofos lloriquean. El engranaje que a todos nos mueve se obtura. Las ruedas dentadas encallan. Un demiurgo relojero da golpes secos al mecanismo para intentar desatascarlo. La maquinaria descolocada, las ruecas desplazadas golpe a golpe. Los discos denticulados vuelven a funcionar pero chirrían. El estupor se extiende entre los seres de la Creación. No hay quien entienda nada, pero no queda otra que adaptarse al nuevo funcionar. Cadenas de distribución y rodamientos en movimiento quejumbroso. Los filósofos conjeturan sobre exactitud, interpretación y verdad. Dicen que debemos ver engranajes más allá del nuestro, más allá del que nos hace rodar. Putos llorones.

En la ciudad siempre hay brillo, en el bosque ruido. Suena el cosmos. Los filósofos no aprenden. Un pájaro se asusta y emprende el vuelo. Jaleo de ramas, aleteo. El gato montés se aleja, para en seco, se hace invisible rozando con la tripa el sotobosque. La lagartija huye en rapidísimo zigzag. El jabalí rompe matojos, refunfuña en línea recta. El perro, torpe, estrepitoso, desordenado. La serpiente mueve hierba con reconocible sigilo. El grillo es tilde en el bosque, golpea locuciones vegetales, convierte en muelle ramitas y briznas. La jineta es flecha, saeta impalpable. Al puercoespín le agradan los traquidos de los frutos quebrados; aunque no tanto como a las ardillas. Los arrendajos imitan el áspero graznido de las urracas, avisan chillones a todos los seres del bosque.


Las autoridades chinas liberan al artista Ai WeiWei. Miles de jóvenes ven on-line la primera temporada de la serie Game of thrones. El Museo de Montjuïc inaugura la remodelación de las salas románicas. Perdedor compra azul Prusia y dibuja el cierre definitivo de algunos renglones de su vida. La poetisa anuncia su quinta sesión de quimioterapia. “La vida es ante todo un regreso”, le lees entonces a Claudio Magris.

“Se parte de casa, se atraviesa el mundo y se vuelve a una casa muy diferente de la que se dejó”- te cuenta el libro. “La casa no es un idilio; es el espacio de la existencia concreta y por tanto expuesta al conflicto, al malentendido, al error, al avasallamiento, a la hosquedad, al naufragio”. No quieres olvidar nada de esto ahora que empieza el otoño.

A las 11,05 empieza el otoño.

2 comentarios:

  1. La amiga del eterno recelo pierde abruptamente a su padre; Félix Romeo se marcha para siempre a los 43; empieza la emisión en tv3 de Battlestar Galactica; me piden formar parte de "La Iglesia de Lovecraft"; se estropea el PC Panasonic donde todo escribí durante 9 años; corrijo a bolígrafo mi primera novela; leo a Agota Kristof; E se ha ido lejos. El Cosmos ha descarrilado, todos hemos sido arrojados a otro lado.

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  2. Tiene gracia, ahora que el dibujo ocupa casi todos mis tiempos, sólo me sale escribir en el moleskine. Nada de diario, nada de amigo mudo que escucha los llantos. Cuaderno de notas, de pequeñas crónicas, fichas técnicas de la cotidianidad. Soy dibujante. Escribo. Corro bosques. El cuaderno es la bitácora de un corredor.

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